“LA BALSA” DE LOS GATOS CUMPLE 50 AÑOS

“Hace algunos meses, en los estudios de grabación de la RCA Victor, Los Gatos registraron su primer disco simple en 33 reproducciones con temas titulados ‘La Balsa’ y ‘Ayer nomás’, nadie imaginaría que a partir de ese momento se definía positivamente un nuevo y propio estilo de la música ‘beat’ en castellano”, describió una gacetilla de prensa de la discográfica. La presentación de un tema que marcó una época.

La salida del primer simple de Los Gatos, “La Balsa” en la cara A y “Ayer nomás” en el lado B, representó el comienzo del rock en la Argentina. Vendió cerca de 200 mil copias en pocos meses. Litto Nebbia, voz, Ciro Fogliatta, teclados, Alfredo Toth, bajo, Oscar Moro, batería, y Kay Galifi en guitarra fueron los protagonistas.

La canción nació en el baño de La Perla de Once. Una confitería donde llegaban los jóvenes rockeros después de pasar la noche en La Cueva. Nebbia escuchó a Tanguito cantar “estoy muy triste y solo en este mundo de mierda”. Le gustó y le propuso completarla con algunos cambios.

“Yo estuve el día que se compuso. Litto bajó al baño y escuchó a Tanguito, que se encerraba en los privados a tocar la guitarra, tenía un sonido muy especial. Le dijo que estaba buena. Se sentaron con nosotros y la terminaron juntos”, recordó a La Viola Pipo Lernoud, autor junto a Moris de “Ayer nomás”.

Para Litto, la canción nació de forma natural. “No lo pensás. Cuando tenés a un grupo armado con vocación, querés que suene bien. Nunca lo hacés buscando algo especial”, definió. No fue un éxito inmediato. El boca a boca influyó. “La salida fue chiquita. Se vendió muy poco. Lo promocionábamos por las noches recorriendo las radios. Recuerdo que estábamos con un show en Paso de los Libres cuando nos enteramos que el disco se estaba vendiendo y que la compañía se había interesado por el tema”, recordó.

El grupo arrancó a trabajar mucho, con shows en distintas ciudades. “Llegamos a tocar siete shows en una noche. No eran conciertos de dos horas como ahora, duraban 40 minutos”.

A medio siglo, La Balsa mantiene su encanto, un ritmo y, en especial, un mensaje: “Cuando mi balsa esté lista partiré hacia la locura, con mi balsa yo me iré a naufragar”.

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