El regreso de Messi no fue el esperado

Escrito por el 22 marzo, 2019

Unos días después de que la Selección Nacional perdiera con Francia, y concluyera su penosa aventura mundialista, muchos periódicos deportivos en España dictaron una sentencia: el único sitio donde Messi puede ser feliz se llama Barcelona. Ocho meses y 22 días después de aquella fecha, parece que el fallo continúa vigente. Argentina fue derrotada 3-1 por una Venezuela agrandada, que impuso su dominio durante los 90 minutos.

A seis de que comenzara el partido, Venezuela sorprendió con un pase largo de Roberto Rosales que controló en el aire Salomón Rondón tras superar a Mercado y, de frente a Armani, transformó en gol. Argentina no se desanimó pero el conjunto venezolano había llegado al Wanda Metropolitano sin complejos, y continuó jugando el partido como si el ataque de Rondón no hubiera cambiado el marcador. 

Durante los primeros 30 minutos, el seleccionado argentino intentó marcar el ritmo del partido. Gonzalo Martínez probó por la banda izquierda, asistido por Tagliafico, y generó algunas pocas paredes con Messi y Lo Celso. Sin embargo, cuando el juego alcanzaba el área dominada por el arquero Fariñez, las pelotas cruzaban de un lado a otro arrastrando el lamento de no encontrarse con un delantero de área.

Mientras, cada contraataque venezolano que caía en los pies de Rondón se transformaba instantáneamente en una amenaza para el arco de Armani. Foyth y Mercado sufrieron sin pausa el imponente metro 86 del delantero del Newscatle. Hasta ese momento, el regreso de Messi se percibía como el síntoma de una vieja enfermedad. La Messi-dependencia que sufre sin cura aparente la Selección Argentina desde que concluyó el ciclo de Sabella.

Tres apariciones suyas generaron las únicas situaciones claras del conjunto de Scaloni. Primero un desparramo de venezolanos en campo rival que acabó en un centro cruzado conectado por Lautaro Martínez de cabeza, y que tapó magistralmente Fariñez. Más tarde, el ex River abrió el balón para Messi en tres cuartos de cancha, y el capitán argentino sacó un remate de zurda para superar a Fariñez que cambió de mano y la envió al córner. La última fue otra combinación Messi-Lautaro Martínez que concluyó en un cabezazo del ex Racing por encima del travesaño.

El voluntarismo y la falta de suerte eran lo único claro de la albiceleste ante los avances de Rondón y Machis, que se turnaron para martirizar a una defensa nacional superada permanentemente. Como corolario de ese escenario, John Murillo aprovechó una salida rápida tras una falta, y cruzó un remate espectacular que se filtró por el segundo palo de Armani.

Para el complemento, Scaloni dejó afuera a Mercado, y a Lisandro y Gonzalo Martínez, y metió en la cancha a Domingo Blanco, Walter Kannemann, y Matías Suárez. Los cambios le rindieron (aunque poco tiempo). A los cinco minutos, un ataque en el que se combinaron Messi con Lo Celso, terminó en asistencia para Lautaro Martínez que descontó.

El gol pareció envalentonar al seleccionado nacional, pero eran solo reacciones espasmódicas. Es cierto, algunas muy claras podrían haber terminado en la red y modificar la impresión que dejó Argentina. Sin embargo, parecía el fruto de combinaciones fortuitas que no terminaba de convencer. 

Scaloni probó con Benedetto por Lautaro Martínez, pero no traería resultados más allá de un cabezazo estéril. Encima, a los 75 minutos, Foyth cometió un penal que Josef Martínez transformó en el tercero y último gol del partido.

En las gradas de un estadio frío y con demasiados asientos vacíos, la fiesta fue de Venezuela, que con este triunfo promete un rol protagónico durante la próxima Copa América. En cuanto a la Argentina y el regreso de Lionel Messi, el panorama no es alentador. Habrá que seguir buscando una solución. Para los comentaristas eufóricos de la televisión caribeña, sin embargo, todo estaba muy claro: “O le montan (a Messi) un equipo mejor que el que tiene, o que no vuelva a la Selección”.


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