ED SHEERAN, EN LA ARGENTINA

Ed Sheeran nació en Inglaterra, tiene 26 años, una década de carrera profesional en la música y un buen puñado de hits. ¿Basta eso para llenar un estadio en tierras tan lejanas a la suya como la Argentina? Los datos objetivos no son relevantes, al parecer, en esta historia. Se anunció que tocaba el 20 de mayo en el Estadio Unico de La Plata y una multitud acudió sin chistar. No sólo acudió. Bailó, comentó, filmó, respondió, aplaudió, gritó, cantó. Porque es en ese momento de conexión único entre el artista y su público en que nace el dato objetivo: Ed Sheeran encantó a los argentinos. Vemos por qué:

“Quiero pedirles que canten todas las canciones que puedan”

Tras el saludo de rigor, Ed Sheeran – camisita escocesa abierta sobre remera roja y jeans- prometió cantarlo todo. Y el repertorio dio buena cuenta de esa intención: tras un repaso por su nuevo disco, “Castle on the hill”, “Eraser”, “The A Team”, “Don’t/ New man”, “Dive”, “Galway Girl” “Barcelona”, “Perfect”, “Happier”, “Nancy Mulligan”, el entusiasmo fue creciendo hacia los hits con los que los fans se enamoraron de él: “Photograph”, “Thinking out loud”, pusieron al estadio al completo a cantar, prender celulares y sobre todo gritar en un ensordecedor aullido que dio que hablar entre el personal que trabajaba en el estacionamiento y alrededores.

“El público que más grita del mundo”

Fue al grano. Mucho antes de la demagogia clásica de la camiseta argentina, la bandera o los papelitos albicelestes -o todo eso junto, un verdadero exceso de amor por la patria anfitriona-, Ed Sheeran recordó su paso por el país en 2015 y contó una anécdota: “Después de mi visita a la Argentina volví a Europa y no pude encontrar un público que grite tanto. ¿Ustedes pueden ser más ruidosos que toda Europa?”, lanzó. A lo que el público respondió con un rugido de pasión. “Sabía que acá volvería a sentir ese grito. Son los que más gritan del universo”.

“Give me love? Inténtenlo la próxima…”

Hubo fans que acamparon desde el lunes para ubicarse a metros de su ídolo. Que soportaron una fuerte tormenta y la llegada abrupta del invierno a Buenos Aires en carpas y bolsas de dormir. Que jugaron a las cartas hasta el aburrimiento, cantaron una y otra vez las canciones del último disco, diseñaron la estrategia de fan actions para levantar el cartel apropiado en cada tema. Que armaron un álbum de covers grabados por ellos mismos para regalarle a Ed como recuerdo de su paso por el país. Que entraron corriendo cuando se abrieron las puertas del estadio, a las 4 de la tarde, para ubicarse en las primeras filas y no se movieron de ahí hasta las 20.30 exactas, cuando el ídolo colorado salió a escena. Y que por todo ese amor, pidieron lo imposible: que Ed Sheeran agregara una canción que no estaba en la lista de temas prevista. “Try the next time”, respondió cuando entendió que le gritaban que cantara “Give me love”. “Hace mucho tiempo que no canto esa canción”, se excusó. Pero cambió de idea, pidió otra guitarra, y comenzó a ejecutar las primeras notas. La ovación fue tal que no sólo la cantó una vez sino que se extendió en coros y el artista orquestó las voces de un lado y del otro del estadio para que hicieran la base mientras él repetía la frase del estribillo una y otra vez. El resultado fue un momento de magia en el que 50 mil personas sintieron que estaban siendo parte activa de la canción que más les gusta.

“Sing oh oh”

Una guitarra y una voz mantuvieron a 50 mil personas pendientes durante 1.45 horas. Podría haber sido más o menos tiempo, no es importante; la música provoca esa pérdida de la noción, donde lo bello puede prolongarse sin que nos demos cuenta. Ed Sheeran hizo lo que quiso con su voz. Cantó a capella su preciosa versión de “Feeling good” de Nina Simone, y nadie notó que la guitarra no estaba sonando porque su voz lo abarcaba todo. Cantó en falsete “Sing”, de su último trabajo, con absoluta plasticidad sin que las dificultades de sonido que suele haber en el Estadio Unico afectaran en lo más mínimo la acústica. Su voz sonó plena, dulce, llena de matices, tal como nos tiene acostumbrados en sus grabaciones de estudio.

“Shape of Argentina”

El bis llegó de la mano de “Shape of you”, el último hit del artista que arrasó con los charts en todo el mundo y cuyo videoclip obtuvo mil millones de visitas en YouTube sólo en mayo de este año. Ed volvió a escena con una camiseta de la Selección argentina que tenía impreso el número 10 y en vez de Messi, las letras Sheeran. Para el gran final, a cargo de uno de sus primeros éxitos, “You need me, I don’t need you”, agregó a su vestuario una bandera albiceleste, para agitar hasta el final. Sus fans gritaron más con cada una de sus sonrisas que con este gesto tribunero y algo demodé, ni siquiera a tono con una platea más bien cosmopolita y millennial que seguidora del folklore futbolero.

“Subí tu foto a Instagram”

Hubo carteles para promocionar el hashtag #EdSheeranARG que no tardó en convertirse en Trending Topic en Twitter. Las redes sociales estallaron anoche con las repercusiones del recital porque la audiencia concentraba a una buena parte de usuarios de estos medios. La producción del espectáculo lo tenía muy claro: no era casual que las pantallas gigantes ubicadas a los costados del escenario tuvieran la forma de rectángulo vertical perfecta para subir “stories” a Instagram.

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